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Saber callar puede beneficiarte

En boca cerrada...

¿Cuántas veces has revelado cosas a tus amigas y conocidos sólo porque ellos estaban ansiosos de que les contaras todo, todo, todo? Probablemente muchas. Y es que, aunque no está comprobado científicamente que las mujeres hablen más que los hombres, ellas suelen confesar más intimidades porque cren que de este modo los demás las aceptarán mejor.

 

Revaloriza tus recuerdos

Cuando lo cuentas todo acerca de una situación que para ti es importante, como, por ejemplo, los detalles íntimos de la primera escapada romántica con tu chico, el placer que te proporciona el recuerdo de ese momento se diluye. En serio. Es lo mismo que ocurre cuando te sucede algo malo y buscas a alguien a quien contárselo porque sabes que así, al compartir tus emociones negativas, aliviarás parte de tu dolor. Saber callar tiene sus beneficios. Si alguien te pregunta sobre algo que para ti es importante como, por ejemplo, el día que conociste a tu novio o tu primer día de trabajo, simplemente contesta: "No te voy a aburrir con los detalles, pero te puedo decir que fue increíble". Si tus emociones son buenas, no tienes por qué contarlas todas. Disfrutarás más de esos instantes íntimos que retienes en la memoria.

 

Alimenta el misterio

Cuando cuentes una historia que te haya ocurrido hazlo para que tus amigas puedan conocer, pero no saber tus historietas. Conocer porque luego ellas ya añadirán su opinión y comentarios, saberlas "de pe a pa" las llena de información que luego se puede convertir en el típico teléfono escacharrado.

Con tus amigos, tus compañeros de trabajo o en una primera cita cuenta lo justo, tienes que aprender a callar los detalles que no le importan a nadie. Si cuentas lo justo para mantenerles informados, conseguirás que se enganchen a tu historia con más pasión y te vean como alguien irresistiblemente interesante.

Así que, cuando tus amigos quieran conocer todos los detalles de tu salida nocturna con el primo de tu vecina, dales sólo un titular del tipo "nunca un desayuno en la cama me sentó tan bien", en lugar de describirles pormenorizadamente cada escena como si fueran fotogramas de una peli.

Etiquetas: amigaschicosconsejosrelación

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