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Hábitos para vivir mejor

Modifica tu estilo de vida para eliminar hábitos negativos y sustituirlos por gestos y costumbres mucho más saludables.

Rodéate de flores

Una de las costumbres para vivir mejor está en torno a las flores, los vegetales, ese mundo que hemos dejado lejos pero que sigue siendo parte de nuestra vida y ¡nuestro bienestar! Se ha comprobado que mirar flores y olerlas sube el ánimo, ya que su colorido y su aroma aumentan la cantidad de endorfinas. Así que sugiérele a tu chico que te regale a menudo pequeños buqués o cómpratelos tú misma.

 

Transforma tus pesadillas en historias con "happy end"

¿Te despiertas sobresaltada por una pesadilla y luego te cuesta conciliar el sueño? Prueba la técnica de la Enumeración Positiva de Imágenes: enciende la luz y, en lugar de apartar de tu mente el mal sueño, revívelo con detalle, y justo en el punto de mayor angustia o temor, cambia la historia con una alternativa agradable (por ejemplo, si te persiguen y van a cogerte, descubres un camino por el que escapas) y añade un final feliz a la historia (como que aparece un chico guapísimo y te ayuda).

 

Stop a la estridencia del despertador

Para evitar el sobresalto, entre nuestras reflexiones para vivir mejor, elige un modelo con un timbre suave o, mejor, despiértate con una música no demasiado marchosa. Y si no quieres empezar el día acumulando estrés, adelántalo unos minutos para que no tengas que tirarte de la cama medio dormida y salir de la fase de sueño con más calma. Sentarte en la cama y realizar giros lentos de cuello y de hombros te ayudará a espabilarte.

 

Mastica como si tuvieras un chicle

Pero con la comida. Masticar los alimentos con calma, triturándolos antes de tragarlos, te ayuda a absorber mejor todos sus nutrientes, aumenta tu producción de saliva, lo que neutraliza los ácidos del estómago, e impide que las bacterias que dañan dientes y encías proliferen en la boca. El masticar más aumenta la sensación de saciedad y hace que comas menos.

 

Rinde más haciendo pequeños recreos

Está comprobado: los minidescansos en el trabajo evitan la fatiga y aumentan el rendimiento. Lo ideal es hacerlos cada hora y media, y no tienen que durar más de 2 o 3 minutos. Aprovéchalos para cambiar de postura (levántate y pasea un poco o ve al baño y realiza unos ejercicios de cuello y hombros) y para despegar los ojos del ordenador (mira a lo lejos por la ventana, sin fijar la vista). Y una vez al día, haz una parada más larga para un picoteo sano (fruta) y charlar un poco con tus compañeros.

Etiquetas: consejossaludwellness

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