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Dinero y pareja

Conoce las reglas de oro para que el dinero no sea un problema en tu pareja.

La convivencia con otra persona tiene pros y contras que no siempre son controlables, por eso lo mejor es procurar que la relación y los problemas con el dinero no se conviertan en un contra. Ya sea porque uno de los dos gana mucho más que el otro, porque uno gasta más que el otro, la mejor solución es que cada uno sea dueño de lo que gana. Claro que hay gastos comunes, y esos deben ser compartidos en una cuenta conjunta. Pero lo que sobra conviene que sea administrado por cada cual, lo que no quiere decir que no seas generosa con tu compañero o que, incluso, le pidas un préstamo en un momento de sequía. Pero si todas las decisiones tienen que ser aprobadas por ambos, es seguro que tendréis más problemas con el dinero en lugar de soluciones.

 

Diferencias entre ellos y nosotras con el dinero

Tienes que asimilar que somos diferentes, al menos en parte, por eso la mayor diferencia es en la relación con el dinero. Tanto por influencia cultural como por biología, para los hombres el dinero tiene significados añadidos que se relacionan más con el poder, la masculinidad y la propia identidad que con su valor de cambio. Si quieres evitar problemas, te conviene saber cómo piensan y actúan los chicos frente al dinero, sus diferentes tipologías y cómo convivir con ellas.

 

Hablar de dinero, usar el dinero

Sobre los hombres pesa el papel de proveedores de bienes materiales que les ha asignado la tradición, y hasta los que tienen problemas con el dinero habitualmente, los más negados para el ahorro y la administración tienen un discurso y una teoría sobre el dinero. ¿Te has fijado en que ellos hablan de cuestiones financieras mucho más que nosotras? Escucha la conversación de dos hombres que acaban de conocerse, y en menos que se tarda en decir "tipos variables de interés", ya estarán comentando lo que cuesta tal o cuál coche (se saben los precios de todos), los importes comparados de las fichas de los futbolistas que más cobran, los precios de las cámaras de fotos, de las motos, de los ordenadores... De todo, menos de los alimentos y otros productos de primera necesidad, por cierto. Salvo excepciones, esa presunta facilidad para teorizar en relación con el dinero no siempre se traduce en sentido práctico al utilizarlo.

El carácter de cada uno influye y hay quienes lo tiran sin pensar, o lo guardan como si esperasen que, en la soledad de sus cuentas, los billetes se aparearan para cumplir el precepto bíblico de "creced y multiplicaos". Convivir con esos extremos no es fácil, y menos aún cuando tú misma tienes tus propios problemas para domesticar a ese animalito de papel que se escapa al primer descuido, y al que tanto echas de menos cuando se ha ido.

 

Top 5 dinero y pareja

1. Nunca le eches en cara que ha sido él el que más ha gastado porque acaba de comprarte un regalo que cuesta no sé cuantos euros. Siempre intenta mirar hacia adelante y decirle, "cariño, muchas gracias pero a ver si podemos ahorrar un poquito en este tipo de cosas hasta que nos vaya un poco mejor".

2. No te obsesiones con las cuentas. No hay nada peor que estar todo el día mirando la cuenta del banco por Internet. Intenta llevar un ritmo de vida normal sabiendo que tenéis que cohibiros de esos caprichitos que os dábais antes. En vez de iros a un hotel el fin de semana, dar un paseo por el campo y pasar todo el día fuera pero prepara la velada romántica en casa, ¡mucho más económico e igual de placentero!

3. Si él siempre te gruñe cuando te compras un trapito pasa de su malhumor. Demuéstrale que eres responsable con el dinero y que no gastas por gastar. Está claro que tienes mil camisetas y no sé cuantos zapatos, pero lo que tienes que transmitirle es que es una oferta que te va a dar mucho servicio y que ¡ya te lo quitas de otras cosas!

4. Si salís con los amigos por ahí y tu chico es un manirroto intenta hablar con él y explicarle que no hace falta que pague las rondas de cerveza a todo el mundo. Seguro que lo entiende.

5. Los dos debéis de estar informados de cuándo recibís los recibos, de cuánto cuesta o sube la hipoteca y de los pagos que tenéis que hacer frente durante el mes. No vale que sea uno de los dos el que se encargue siempre de este tipo de gestiones. ¿Compartir es vivir, no? ¡Pues compartir también los papeleos!

Etiquetas: amorconsejosparejarelación

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