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Música para hacer el amor ¡todo el día!

Descubre los mejores clásicos para hacer el amor durante una jornada entera.

La música es algo muy personal porque cada álbum y cada canción evolucionan y cambian según el momento que esté viviendo cada persona. Y más si es música para hacer el amor. Muchas canciones nos hacen recordar aquel momento tan romántico que pasamos junto a ese chico o esa sesión de sexo memorable con aquel disco de fondo.

La música es capaz de generar una atmósfera romántica o de vestir una habitación con uno u otro ambiente, puede cambiar el ritmo en la cama y hacer que el sexo sea a fuego lento o salvaje, según el disco, según el tema. Esta vez vamos a apostar por una sesión romántica, de esas que no se olvidan, un día entero de homenaje musical y ¡sexual!

 

El amanecer

Una jornada romántica de buena música para hacer el amor debería empezar con Bossa Nova, seguir con Jazz, mezclar con Soul y acabar, de nuevo, con Bossa Nova. Para ello podemos empezar escuchando a Baden Powell, colaborador de Vinicius de Moraes y delicado guitarrista brasileño. Una de las versiones más dulces que encontramos en su extensa discografía es Samba Triste, también Desafinado, dos temas para revolver las sábanas y deshacer del todo la cama. Comenzamos la jornada con una buena dosis de energía.

 

Antes/después del café

Es el momento de una ducha a dúo, fresquita y con buen humor. Stan Getz podría ser el elegido para, después de un descansito, subir de nuevo la temperatura en el cuarto de baño, mientras nos acariciamos. Getz Plays Jobim: The Girl from Ipanema es indiscutiblemente uno de los discos más acertados para ver nuestros cuerpos desnudos, iluminados por el sol de la mañana, perfumados por la pasión.

Alegre y sensible a la vez es uno de los discos por los que apostamos para comenzar el día antes y después del café.

 

El aperitivo

Ahora toca un poquito de Jazz antes de comer. Para seguir relajados y no perder la excitación, nada mejor que uno de los mejores discos de la historia: Kind of Blue de Miles Davis, junto con John Coltrane, Julian "Cannonball" Adderley, Bill Evans y Wynton Kelly. Un clásico básico que te vale igual para empezar una cenita, para desnudarte lentamente para tu chico o para comenzar con un masaje y llegar a un fin de fiesta de lujo. Pruébalo antes de comer si lo que quieres es un buen aperitivo.

 

La siesta

Para hacer la digestión lo mejor es algo tranquilito, un "disco de sofá" de esos que te invitan a acurrucarte en el torso de tu chico y a seguir respirando su olorcito, de esos discos que antes de la siesta te ayudan a aumentar tu líbido porque invitan de postre a los besos a media luz recostados sobre el sillón. Está claro, Nnenna Freelon y su disco Tales of Wonder es perfecto para la ocasión. Cantadito, se puede tararear, pero también se puede escuchar de fondo.

 

¿Merendamos?

Después de la siesta estamos como nuevos, otra vez con ganas de jaleo. Gato Barbieri sabe mucho de esto porque tiene un sonido especial, un sonido de atardecer, anaranjado y mágico, muy sensual, su música es hot music como su disco de 1976 Caliente!, ideal para despertarnos después de la siesta y hacer el amor. Fénix de 1971 o Bolivia también son dos de sus imprescindibles. 100% placer.

 

Cae la noche

Hay que ir pensando en hacer la cena y como no nos apetece mucho cocinar, aunque no estemos todavía saciados, recurrimos a Amy Winehouse, tez blanca para una garganta negra. Para ello, recomendamos su primer disco Frank menos popular que Back to Black o I Told You I Was Trouble, sin embargo el más exquisito.

 

Buenas noches

Y después de Amy hay que irse a cenar. Para la cena Oscar Peterson, sin dudarlo ni un segundo, cualquiera de sus discos es válido. Y al final no acabamos con Bossa Nova sino con Night Train y su tema Now´s the Time, uno de los tracks de Peterson que cerrarán con nota esta sesión. Dulces sueños...

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