tengocitaciegas

¡Tengo una cita a ciegas!

Aunque no te lo creas, hay citas a ciegas que funcionan.

¿Tu mejor amiga a intentando emparejarte con alguien y no ha salido bien? ¿Todos los chicos que te ha presentado tu hermano han resultado ser un fracaso detrás de otro? Pues a veces, las citas a ciegas sí que funcionan.

Cristina, una estudiante de Derecho de 24 años, es un buen ejemplo. Y no le hizo falta tirar de amigos (o enemigos) para encontrar a un tipo divertido con quien lleva ya casi un año saliendo. Le bastó con teclear en su ordenador. "Me metí en un chat sobre el festival de Benicassim unos dos meses antes de que empezara para hablar de música, saber qué tal le parecía a la gente el cartel... Y coincidí varias veces con un tal Álvaro. Resultó que teníamos los mismos gustos musicales, era muy divertido. Al principio no era más que un amigo con quien me encontraba muy a gusto contándole lo que me apetecía sin pensar si eso era lo que tenía que decir o no.

Fue un poco después, a las dos semanas o así, cuando me di cuenta de que si entraba en el chat y no estaba él me desconectaba enseguida, de que me apetecía llegar a casa sólo para hablar con él, de que si él aparecía me quedaba hasta tardísimo chateando... Vamos, que me gustaba. Y, aunque no tenía ni idea de cómo era, fantaseaba, y claro, me imaginaba un tipo estupendo.

 

Siguiente paso

Después de la cita a ciegas y pasado un tiempo nos dimos los teléfonos, por aquello de no estar esperando a ver si coincidíamos o no en la red, aunque eso también tiene su atractivo. Y así estuvimos un par de meses, entre el chat y el teléfono, hasta que llegó el festival. Hablamos alguna vez de mandarnos una foto, pero los dos dimos largas al tema y yo lo agradecí, porque en el fondo tenía miedo de no gustarle. O de que su físico me echara para atrás a mí. De hecho, alguna vez pensé que quizás fuera uno de esos tipos raros que se pasan la vida encerrados en casa conectados a internet y que se había inventado una vida estupenda que no tenía nada que ver con la realidad. Pero en el fondo no lo creía. El caso es que a mi él me encantaba.

Por fin quedamos el primer día del festival en Benicassim. Y era como lo había imaginado, incluso mejor. Después la gente me ha preguntado muchas veces si no me dio miedo quedar con él, que podía ser un psicópata o yo qué sé, pero como quedamos en un sitio donde había mucha gente, no pensé que me pudiera pasar nada. Y además, me parecía imposible encontrarme con un maniaco o algo por el estilo. ¡Era un encanto!

 

Flechazo... y problema

Empezamos a hablar, al principio algo tensos porque de repente parecía que no nos conocíamos de nada realmente, pero poco a poco volvimos a sentir la confianza que teníamos en el chat o por teléfono. Al final ni fuimos al concierto, estuvimos horas hablando y la cosa fue muy bien. Sólo descubrí una mentirijilla... bastante grande: me confesó que tenía novia y que no me lo había dicho antes por miedo a que entonces no quisiera quedar con él. Bajón. Pero, ya que allí estábamos los dos, pasamos ese fin de semana juntos y quedamos en vernos al siguiente, si, como decía, iba a terminar con su pareja. Después de la sorpresa de su "bigamia" no esperaba mucho, pero nos volvimos a encontrar y, sorprendentemente, había dejado a su novia. Ese encuentro también fue genial. Y así seguimos.

Si hace un año me hubieran dicho que acabaría saliendo con un chico que conocí a través de internet no me lo hubiera creído, porque yo misma tenía la idea de que la gente que liga a través de los chats tiene un punto de desesperación que no me gustaría compartir, pero ahora sé que no es cierto. Es una forma como otra cualquiera de conocer gente. E incluso mejor. El miedo al rechazo no está tan presente a través del chat porque es un intercambio más gradual y privado, estás sola con él, así que nadie es testigo del "fracaso", si es que lo hay. Además, en mi caso... fue un éxito".

Etiquetas: amorcitasparejarelación

Continúa leyendo

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS