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¡Sólo di que sí!

¿Has probado el poder de la meditación, de la reflexión y la visualización para conseguir una mayor plenitud?

Lograr una mayor conciencia de nosotras mismas, de nuestra verdad última y experimentar esa vivencia honesta en nuestro día a día, es el proceso que debemos seguir para realizarnos y manifestarnos como mujeres. Por medio de la meditación se nos hace patente el orden y la interconexión de todas las cosas, la armonía benigna del universo. En su mismo devenir el universo provee, nos lleva hacia donde en esencia tendemos, hacia donde nuestro espíritu desea ir. Y sabremos dónde si sabemos escuchar bien; con la meditación, chicas.

 

Alcanza la plenitud

Este nivel de conciencia no debe traducirse en una especie de ilusión de control sobre todos los aspectos de nuestra vida, nuestros objetivos y seres queridos -algo imposible-. Al contrario se hace patente que para alcanzar la plenitud hemos de rendirnos positivamente al universo, abrazarlo... sumergirnos en las miles de corrientes de energía que son las distintas relaciones humanas, interpersonales, ideológicas y físicas que conforman la vida.

 

Di que sí

Para potenciar esta inmersión se recomienda un ejercicio: el de decir que sí a todo lo que os propongan, cualquier plan o idea por extraños que parezcan. Decir sí a conciencia, con una actitud reflexiva y meditadamente positiva. Os tiráis así de cabeza en el flujo de la vida. Cada nueva experiencia fuera de de la monotonía despierta vuestra identidad, vuestra capacidad de sorpresa, y renueva -aunque a veces cueste apreciarlo- vuestra ilusión por ser mujeres y estar vivas. Y seguramente habrá recompensas. No somos seres creados para estar aislados, no estamos diseñados para ser felices en una arrogante y mutilada autosuficiencia.


Así que di sí a a esa amiga que intenta convencerte para que vayas con ella a hacer rafting, dile que sí a tu hermana y acompáñala al concierto de ese grupo que tanto le gusta, dile que sí a ese de RRHH que te ha invitado a un café seis veces... Quizá descubras que el rafting es lo mejor de la vida, quizá no; a lo mejor el rock que escucha tu hermana pequeña es detestable, pero quién sabe qué sentirás allí con ella esa noche. Y no se trata de ver virtudes inexistentes en ese chico, pero quizá en ese café, se abra una puerta a algo nuevo; O a algo insignificante, o a nada en absoluto... No importa. Aunque todas estas citas fueran un desastre has compartido generosamente tu energía con quien deseaba hacerlo contigo, tu identidad se ha afirmado un poco más y se ha zambullido en el río de la vida. Te has acercado sin pretenderlo a esa plenitud, a ser esa persona que tu misma en esencia sabes que quieres ser.


Zooey Deschanel lo sabe y se lo dice a Jim Carrey cuando se le propone un ejercicio similar en esa película ("Di que si tío"). Decir que sí es una forma de ser agradecido con la vida, con el universo. Zooey sabe que esa gratitud tiene un luminoso camino de vuelta para todos nosotros.

Etiquetas: consejossaludwellness

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