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¿Podrías perder tu trabajo?

Identifica si de verdad corre peligro tu puesto de trabajo y, sobre todo, aprende a enfrentarte a un despido.

Atención, pregunta: ¿crees que peligra tu puesto de trabajo? Hay empresas y sectores que gozan de buena salud económica y estabilidad laboral. Por eso, antes de que se te contagie el bajo estado de ánimo de la nación, investiga hasta qué punto afecta la crisis a tu empresa. ¿Cómo? Acudiendo a las asociaciones profesionales, leyendo prensa especializada o preguntando a compañías que analizan su solvencia.

 

¿Quebrará mi empresa?

Algunos dicen que hay 3 síntomas inequívocos de que puedes perder tu trabajo:

1. Eliminar gastos. El primer signo de muerte empresarial es que se adquieran materiales de peor calidad y se prescinda de ciertas herramientas.

2. Recorte de personal. Es normal despedir a altos cargos para reajustar estrategias, pero si se prescinde del personal de limpieza, malo, malo.

3. Los jefes se ponen a trabajar frenéticamente. Si de pronto empiezan a hacer horas extra, prepárate para lo peor.

 

Ten un as en la manga

Para evitar que te sitúen en la lista de candidatos a abandonar la nave, usa la frase mágica: "quiero hacer que esto funcione", sugiere Deborah Brown-Volkman, una orientadora profesional estadounidense. Se trata de dejar claro que estás comprometida en encontrar una solución que ayude a la compañía. Lo peor que puedes hacer es decir que no sabes qué hacer para solucionar las cosas. Piensa fórmulas que beneficien a la empresa, sean del estilo y el nivel que sean. Lo mismo si trabajas en una zapatería como en un banco, siempre debes tener listas un par de ideas.

 

Autoanálisis y autobombo

1. Revisa tu trabajo. Sé objetiva. Haz el ejercicio de imaginar a tu jefe/a y al director de Recursos Humanos sentados en un despacho opinando sobre los empleados. ¿Qué crees que dirían sobre ti? ¿Hasta qué punto piensas que valoran tu trabajo?

2. Haz una lista con los puntos fuertes de tu personalidad, tu currículum, tu aportación a la empresa... Y otra con los puntos débiles. Enfréntalas y saca conclusiones. Seguramente podrás mejorar varios aspectos.

3. Véndete. No hace falta que camines con un letrero que diga "soy genial", pero sí hacer saber a quien corresponda lo (mucho y bueno) que haces para no perder el trabajo. ¿Qué tal si envías cada 15 días un sumario a tu jefe con aquello en lo que estás trabajando?

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