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Estimula sus zonas erógenas

Descubre cómo hacer que se vuelva loco en la cama.

Ruta 1: Lento camino hacia el sur

Para este viaje es esencial jugar con el agua. Llena la bañera y añade tus aceites favoritos para hacer el terreno más "resbaladizo". Pídele a tu pareja que se coloque entre tus piernas dándote la espalda.

Empieza a estimularle masajeando su cabeza con una crema suavizante durante 15 minutos, alternando caricias lentas y firmes con delicados círculos.

Mientras mimas sus zonas erógenas masculinas, no descuides su cerebro. Cuéntale una fantasía sexual al oído susurrándole cerca del lóbulo de su oreja (otro importante punto erógeno masculino). Mantén un volumen bajo de voz y relátale cómo le harías un 'striptease', describiéndole lo que sentirías en cada momento. Luego, con las manos aún lubricadas por el suavizante, acaricia sus pezones mientras continúas con tu relato erótico. Finalmente, mientras una mano se mantiene ocupada en un pezón dirige la otra hacia su pene. Pídele que rodee con su mano la tuya y permítele que te acompañe en el movimiento ascendente y descendente sobre su miembro hasta que llegue al clímax, justo cuando tú acabas tu apasionante historia.


Ruta 2: Autovía 69

Antes de empezar este fascinante viaje te recomendamos hacer acopio de golosinas para estimular las zonas erógenas masculinas; por ejemplo, miel, sirope de chocolate o nata. Que tu chico moje un dedo en cualquiera de ellas y lo use para marcar tres zonas erógenas de vuestros cuerpos donde os detendréis a hacer un "picnic", es decir, donde a él le gustaría ser lamido o lamer.

Límpiale el dedo con un chupetón profundo y prolongado hasta la base del dedo manteniendo el contacto visual. Tras esta declaración de intenciones, permítele saborear las zonas erógenas de tu cuerpo que habéis marcado, y viceversa (ojo: todas menos los genitales). Una vez hayáis terminado túmbalo boca arriba y, mirando a sus pies, colócate a cierta distancia de su cara. Inclínate hacia delante y toma su pene en tu boca intentando recrearte en una profunda penetración que le conduzca a un orgasmo ultra rápido. Seguro que él hará su parte.

 

Ruta 3: La circunvalación

Pídele que se tumbe boca abajo con las piernas separadas. Cúbrele las nalgas, una de las zonas erógenas masculinas, con aceite para masaje efectuando movimientos circulares y firmes con los pulgares. Después de unos cinco minutos, procura que esos masajes sean cada vez más amplios llegando a la base de la columna por arriba, y al perineo por abajo. Tras otros cinco minutos ocúpate de sus testículos, recogiendo cada uno de ellos entre tus dedos y acariciándolos con mucha suavidad.


Una vez llegados a este punto, dale la vuelta a tu chico y túmbalo sobre su espalda para posibilitar su erección mientras tú continúas centrada en los testículos. Cuando haya alcanzado la erección y apenas pueda aguantar más, pídele que te penetre. Debes colocarte mirando hacia sus pies para poder continuar masajeando sus testículos y perineo. En cuanto sientas que sus caderas suben, suelta sus testículos y aumenta la velocidad de movimiento hasta que tenga un orgasmo completo.

Etiquetas: consejosparejarelaciónsexo

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