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Enfermedades de Transmisión Sexual

Descubrir que se padece una de las enfermedades de transmisión sexual que existen es devastador. Pero hay que superar miedos y vergüenzas, y tratarla de inmediato.

Para una mujer joven y sexualmente activa, descubrir que ha contraído una de las enfermedades de transmisión sexual es una de las situaciones más estresantes que puede vivir.

Primero, por el hecho de tener una enfermedad con una serie de molestias físicas y, en algunos casos, con el peligro de efectos más graves para su salud, como infertilidad e incluso un cáncer en el aparato genital.

Segundo, porque supone un importante shock emocional, ya que implica que tu pareja sexual está manteniendo relaciones con otra (o con otras).

Además, tener alguna de las enfermedades de transmisión sexual que existen significa que tú misma puedes contagiar a otros, con lo que debes replantearte por completo tu vida sexual y comunicárselo a la persona con la que te acuestas o te has acostado recientemente.

Todo esto desencadena una serie de sentimientos negativos (miedo, vergüenza, desconfianza, culpabilidad...) que hace que la mujer se sienta aislada, evite hablar de ello y rechace el contacto físico.

 

Algunos datos sorprendentes

- Sólo el 10% de las mujeres jóvenes cree que pueden contagiarle alguna de las enfermedades de transmisión sexual. El resto (¡el 90%!) ni se lo plantea. Sin embargo, todas somos igualmente vulnerables si practicamos sexo sin protección.

- Incluso corremos más riesgos que los hombres ante este tipo de contagios, ya que la vagina tiene un grado de humedad superior al del pene, lo que facilita la proliferación de bacterias y virus.

- A la mayoría de nosotras nos parece imposible que nuestra pareja pueda transmitirnos una ETS, por eso no solemos hablar de este tema abiertamente. Pero un gran número de casos de contagio se producen dentro de las parejas.

- La vacuna del virus del papiloma humano no protege contra todos los tipos de verrugas genitales, ni contra otras enfermedades de transmisión sexual. Por eso, si se sospecha una posible situación de riesgo, hay que usar preservativo, incluso si nos hemos vacunado.

- En un estudio realizado en Estados Unidos se apunta un dato inquietante: parece que el virus del papiloma humano no sólo puede provocar cáncer de cuello de útero, sino también cáncer de garganta, cuando el virus se ha transmitido practicando sexo oral.

Etiquetas: consejosparejasaludsexo

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