Claves de una pareja feliz

Claves de una pareja feliz

Estas son las tres claves de las parejas felices.

Puede que pienses que el secreto del "vivieron felices y comieron perdices" reside principalmente en el corazón, pero lo cierto es que todos esos cálidos y enrevesados sentimientos son generados por el cerebro. "A lo largo de la evolución humana, el cerebro ha desarrollado tres sistemas químicos diferentes -relacionados con la atracción sexual, el apego sentimental y el cariño-, todo ello con el fin de asegurar que los seres humanos encuentren la pareja correcta y mantengan con ella un vínculo duradero", explica Helen Fisher, antropóloga y autora del libro Por qué amamos (Taurus)-.

El primero de los sistemas nos dirige hacia una persona específica para formar una pareja feliz, el segundo nos insta a concentrar la atención sobre ella, y el último nos capacita para tolerar a un compañero y permanecer con él el tiempo suficiente como para criar hijos. Estos tres criterios amorosos aparecen de modo sucesivo y la intensidad de cada uno, especialmente de los dos primeros, se lima y suaviza a lo largo de la duración de la relación de pareja.

Analiza las siguientes afirmaciones para averiguar si tu relación actual tiene lo que necesita para seguir funcionando con éxito a largo plazo. Si contestas "sí" a todas las cuestiones de cada sección, ¡bingo!, seguramente has encontrado a tu media naranja para una pareja feliz. Si, por el contrario, no te reconoces en alguna de las claves que te proponemos (o porque no tienes ni idea de a qué se refiere o porque lo sentiste al inicio de tu relación, pero ya pasó), no desesperes: te sugeriremos cómo avivar la llama para fortalecer vuestro vínculo.

Primera clave: Atracción sexual

- A veces sientes un cosquilleo en el cuerpo al pensar en las cosas que hacéis juntos en la cama.

- Te gusta usar ropa sexy en tus encuentros con él y te excita ver cómo reacciona.

- Se te pone la piel de gallina cuando él te mira.

Las primeras veces que te acuestas con un hombre hay tanto deseo que es casi doloroso salir de la cama. Por supuesto que llevarse bien, divertirse y compartir intereses comunes también importa... pero no tanto como desnudarse el uno al otro. Puedes agradecerle este hecho a las hormonas. "La excitación y la emoción de tener un nuevo compañero sexual hace que se eleven tus niveles de dopamina y norepinefrina, al mismo tiempo que tu cerebro y tu cuerpo bullen por la novedad", explica Fisher. Y aunque estos anhelos carnales incontrolables tienen una vida más o menos corta, el deseo físico es crucial en una relación saludable.

Algunos afortunados se desean durante años y años, pero la mayoría debe hacer un esfuerzo especial para mantener alto el termostato. Y es importante no descuidar este aspecto para que, por lo menos, siga viva una parte de la atracción sexual inicial. Un consejo eficaz para engatusar a la mente e inducirla a sentir la incontrolada pasión del principio: trata de ser más espontánea e impredecible en la cama.

"Cualquier tipo de excitación -incluso peligro- aumenta los niveles de dopamina en el cerebro, eleva la testosterona del cuerpo y pone en marcha el deseo sexual", dice Fisher. También podrías incorporar nuevas posiciones a tu repertorio o incluso sugerirle pasar una noche en un hotel de la ciudad, por ejemplo. "El cambio de localización aporta un sabor aventurero a la situación, dando al encuentro sexual algo de esa sensación de la primera vez", añade la antropóloga.

 

Segunda clave: Apego sentimental

- Todo te parece más divertido si él está presente.

- Durante el día te quedas pensando en gestos entrañables de tu chico: por ejemplo, cómo camina o ese detalle que tuvo contigo.

- Aún te emocionas cuando sabes que vas a verlo pronto.

Esta dependencia sentimental se produce cuando parece que no existe nadie más que el objeto de tu afecto. Se siente un deseo físico y mental que está asociado a los primeros momentos de la pasión y que casi parece un desequilibrio químico. De hecho, en realidad sí que se produce una tormenta química: "La dopamina y otros estimulantes naturales del organismo se elevan, ocasionando falta de apetito y dificultad a la hora de conciliar el sueño -dice Fisher-. Estas hormonas también te inducen a concentrar la atención sobre esa persona, lo cual explicaría por qué piensas en él obsesivamente".

Por eso, cuando la gente dice "están locos de amor", tal vez no sepa lo literal que es esa frase. Sin embargo, al cabo del tiempo, esta atracción se tranquiliza y además de perder la sensación de estar encantadísimos de veros, puede que incluso comencéis a sentir que habéis caído en la rutina. La solución: volved a salir como cuando erais novietes.

"Cuando estabais en la fase del cortejo seguramente hicisteis excursiones interesantes o probasteis restaurantes nuevos, lo cual avivó la química sexual e hizo que vuestra relación fuera más divertida y excitante", dice Fisher. Es decir, ¡levantaos del sofá y volved a hacer juntos cosas divertidas otra vez!

 

Tercera clave: cariño a largo plazo

- Con él te sientes más relajada y feliz de lo que estuviste con cualquiera de tus ex parejas.


- Cuando hay noticias, sean buenas o malas, lo primero que hacéis es llamaros el uno al otro.


- Pasarías de salir una noche con tus amigas para quedarte con él y animarle si ha pasado un día muy malo.

Es bastante común experimentar las dos fases anteriores con muchos de los chicos con los que has salido. Por eso es tan fácil enamorarse rápida y profundamente del tipo equivocado, ya que todos esos elementos químicos que provocan bienestar corretean por tu cuerpo gritando "¡quiero a ese hombre, ahora!". Pero, pasado el tiempo, el subidón inicial se apacigua y surgen los sentimientos del cariño verdadero. Es entonces cuando realmente empezáis a establecer un vínculo. Y, de nuevo, tu cerebro produce sustancias químicas -en este caso oxígeno y vasopresina, además de las endorfinas- que estimulan el sentimiento amoroso.

"Estas sustancias producen calma y reducen la ansiedad", explica Fisher. Por eso las parejas que llevan cierto tiempo juntas acaban encontrando una zona cómoda de convivencia donde experimentan sentimientos de compromiso e intimidad. Puede que el corazón no se te acelere cada vez que veas a tu hombre, pero tampoco vivirás en constante tensión. Así, las parejas más felices suelen describirse como buenos amigos, se comportan como un equipo y comparten los altibajos de la vida.

Si la relación con tu pareja se prolonga, seguramente acabarás estableciendo vínculos duraderos con él de modo natural. Pero del mismo modo en que es saludable no olvidarse de que ahora hay un "nosotros", no conviene descuidar el "yo", tan necesario para construir una vida interesante juntos. Se trata de compartir las aspiraciones, los miedos y las preocupaciones. Una vez establecida esa conexión -combinada con una vida sexual animada y el apego sentimental- habréis alcanzado el sagrado estadio del amor de larga duración. ¡Que no cambie!

Etiquetas: amorconsejosparejarelación

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