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Descubre tu punto G

¿De dónde viene su nombre? ¿Cuáles son las posturas que más favorecen su estimulación?

Se llama así por la primera letra del apellido del médico alemán Ernst Grafenberg, que en los años 60 lo describió como una diferencia en el tejido vaginal.

El punto G es conocido como "La perla negra" por los chinos, y "la piel de la lombriz" por los japoneses, su tamaño no supera el de una moneda de cinco céntimos y se localiza encima del hueso púbico, en la pared frontal de la vagina y a una distancia de la entrada equivalente a unos dos tercios del tamaño de tu dedo corazón. Si aún no te lo has encontrado, prueba a hacerlo desde la posición de cuclillas. Hazlo cuando estés excitada, ya que el aumento de la circulación sanguínea hace que sea más palpable.

Por si no tuviéramos suficiente con el G, el malasio Chua Chee Ann descubrió el punto A, también llamado Zona AFE (Anterior Fornix Erotic). Es una zona esponjosa de la vagina, situada en la misma pared que el Punto G, pero más arriba del canal, cerca del cuello del útero.

El estudio del sexólogo Chee, sobre 193 mujeres, arrojó una estadística interesante: todas, menos 11, habían sentido placer y hasta orgasmos al ser estimuladas en la zona.

 

Técnicas para alcanzar el orgasmo

 

Manuales

Para el Punto G, basta con presiones firmes con el dedo introducido en la vagina. Una vez localizado y estimulado, el movimiento del dedo ha de ser el mismo que si llamaras a alguien.

En el Punto A, los toques han de ser más suaves y ligeros, para que sigan el ritmo de la excitación y la refuercen.

 

En el coito

Las reinas del Punto G son las posturas kamasutra en las que él está detrás, ya que los ángulos de penetración favorecen que el pene presione la zona.

Para el Punto G, existe una variante que no siempre se puede practicar, pero que cuando resulta es fabulosa. Comienza con la penetración clásica desde atrás, tú tumbada y él sobre ti. Una vez dentro, él mueve sus piernas hasta sentarse sobre tu trasero y te cabalga. La presión es espectacular, pero ha de hacerlo sin que se salga.

Otra opción que actúa sobre ambas zonas, es aquella en la que estás tumbada boca arriba, con cojines debajo de tu cuerpo. Él, de frente y de rodillas, coloca tus piernas debajo de sus brazos y te levanta mientras te penetra. El chico ha de estar fuerte para no cansarse, pero el orgasmo merecerá el esfuerzo.

Etiquetas: consejosparejarelaciónsexo

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