Coquetear: por qué y cómo hacerlo

¿Sabes coquetear?

¿Todavía no has aprendido?

Hombres, atractivos, tiernos, hombres duros, graciosos, simpáticos, hombres perdidos, ansiosos, estresados, buenos, tranquilos, hombres prudentes, atrevidos, conquistadores... Todos tienen su encanto y están más que disponibles para un flirteo.

Ya lo decía Marilyn Monroe: "No me importa vivir en un mundo de hombres si puedo ser una mujer en él". Todas las mujeres deberíamos vivir de acuerdo con este lema. Provocación, frescura, atrevimiento, transgresión, sensualidad en cada gesto y acto, mirada lánguida y acariciante, un toque de inocencia y declaraciones insinuantes eran algunos de los ingredientes de su éxito. Ése es el espíritu del coqueteo. Usemos frases que contengan una insinuación o estilosos dobles sentidos por el placer de jugar.

 

Ojos de mujer, miradas de hombres

Como mujeres tenemos miles de caminos a nuestros pies, de ventanas que se abren ante nosotras. Entre ellas, los ojos de los hombres. Muchas veces no sabemos mirar ni somos capaces de dejar que ellos nos acaricien con los ojos. Tenemos en contra más de mil años de represión en los que nos han inculcado que las mujeres tenemos que ser modestas y pasar desapercibidas y que las miradas de los hombres son sucias y nos denigran.


Ellos pueden mirar con admiración o con el sexo en la mente, pero eso nos da poder. Poder para sentirnos atractivas (sin creérnoslo demasiado, por favor, el engreimiento no es nada saludable), poder para practicar juegos de seducción con ellos, para afilar nuestro ingenio... La próxima vez que un hombre te mire, sostenle la mirada, alza las cejas de forma provocadora, sonríele, dile algo o salúdale con un gesto militar en versión coqueta.

 

Miradas de mujer

Una vez hayamos aprendido a que nos miren sin que nos sintamos incómodas y disfrutemos de sus miradas, podemos fomentarlas con nuestro encanto, principalmente la sonrisa abierta o simpática, el cuerpo arqueado y... nuestros ojos.
Hay muchas formas de mirar: de reojo sin que nos vean para luego mirar directamente a los ojos; de lado con cara traviesa; con una mirada sostenida que indica interés, curiosidad y seguridad; con varias miradas fugaces que multiplican su intensidad por la repetición; hacia arriba con la cara ligeramente baja; de forma sostenida y descarada; con falsa timidez... ¡Mira! No dejes pasar tu oportunidad de coquetear y divertirte.

 

El placer de coquetear

Para disfrutar en este mundo de hombres, deberíamos olvidarnos de uno de nuestros principales hándicaps: conseguir un objetivo.
El goce en el placer de ligar no está en la meta sino en el camino. Cada vez que nos obcecamos en conseguir a un hombre o en captar su atención perdemos muchas oportunidades de disfrutar del momento por pensar en el mañana o en el futuro.

Un baile sexy con un desconocido en un local nocturno, una mirada cómplice en la calle puntuada con una sonrisa, una charla desenfadada en la parada del bus o en la cola del cine, una conversación sugestiva mientras esperamos nuestro turno... son momentos geniales que ninguna de nosotras debería perderse. Aunque tengamos pareja. Y es que tontear es simplemente un divertimento.

Etiquetas: amorconsejosparejasexo

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