Nunca lo harás en una cita

Nunca lo harás en una cita

Y si hace falta te lo tatuamos.

Hace unos meses que te dejó tu novio con el que llevabas casi cinco años. Y ya es hora de que vuelvas a quedar con algún chico, ¿no? Con este argumento te convenció tu mejor amiga para que le dieras una oportunidad a ese chico de la facultad que lleva tanto tiempo detrás de ti. Es mono, es simpático, parece gracioso… ¿qué tienes que perder? Pero, cuando llega el momento te pones nerviosa, porque ¿hace cuánto no tienes una cita?

Vale, primera norma. No te compliques demasiado. Lo importante es que estés cómoda. No queremos que estés yendo al baño cada dos minutos para retocarte ese ‘contouring’ tan elaborado que te has hecho. O que tengas que estar controlando que el escote no desvela más de lo que quieres insinuar.

Cuando ya hayas superado todos los preparativos y estés divina con tu ‘makeup’ súper natural, tu vestido negro de encaje y transparencias (las justas) y tus taconazos, llega tu siguiente preocupación. Ya le has sonreído, te has sentado en la mesa y llega la carta. Y estas son las cosas que tienes que evitar pedir. Primero, todo aquello que sea propenso a terminar encima de tu vestido o alojado en tus dientes. Así que descartamos pasta, espinacas, lechugas varias y todo aquello que contenga mucha salsa. ¿Y postre? Sí, gracias pero mejor compartido.

no en cita

Y aquí llega. Llevas toda la cita esperando. ¿Cómo será la despedida? ¿Me dirá que quiere volver a verme? ¿Planificaremos una segunda cita? ¿Me besará apasionadamente? ¿O simplemente… huirá? Pues desgraciadamente, eso no podemos predecirlo. Solo podemos decirte que sigas tu sexto sentido. Que las chicas lo tenemos muy desarrollado. ¿Si todo ha salido bien, por qué no le pides tú la segunda cita? O mejor, ¿por qué no le besas? ¿No estás harta de que ellos sean los que decidan siempre?

Etiquetas: amorconsejosparejarelación

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