Cómo sobrevivir a una cita a ciegas

Cómo sobrevivir a una cita a ciegas

Es más fácil de lo que crees.

Llevas más de medio año sin salir con nadie. No eres capaz de encontrar a un tío medio decente por ti misma. Ni siquiera por Tinder. Así que tu mejor amiga ha decidido que es hora de intervenir. Ya no soporta más las caras que pones cada vez que ves a una pareja besándose por la calle. O los ruidos censuradores que emites cada vez que veis una peli romanticona juntas.
 
Pero su forma de tomar cartas en el asunto quizás no sea la mejor. Sobre todo para ti. Porque decide coger su agenda y ponerse en contacto con ese compi de facultad que, según ella, 'está muy bueno'. Hace cinco años. O el colega del curro que se sienta justo enfrente de ella. Y, palabras textuales, 'es súper majo'. ¿Por qué la palabra 'majo' siempre tiene connotaciones tan negativas?
 
Al final, como no, consigue liarte. Sabe perfectamente como convencerte. Hasta terminarías tirándote por la ventana si ella quisiera. Así que ahí estás, en la barra del restaurante de moda, esperando a que aparezca ese chico tan simpático y guapísimo (en teoría). Y si resulta que cualquiera de esas dos afirmaciones (o, probablemente, las dos) son mentira, tenemos un par de consejos para ti.
 
Primero, ten una excusa para largarte en cualquier momento. Recurre a tu mejor amiga, que para algo te ha metido en esto. Así que haz que prometa que, si le mandas un WhatsApp de auxilio, tiene que llamarte inmediatamente para que tú puedas decir que ha ocurrido alguna desgracia imprevista y tienes que irte. Ya.
moe cita ciegas
Si estás indecisa y no quieres darle calabazas, pero tampoco estás segura de que quieres algo con él, y él no para de lanzarte indirectas (o directas), recházalas de momento. De forma elegante, por si acaso. ¿Cómo? Si te dice algo bonito sobre tu cuerpo, tus ojos o pelo, limítate a sonreir. Pero no demasiado. No queremos darle demasiadas esperanzas. Y si pone su mano encima de la mesa, muy cerca de ti, no te dejes llevar. Haz un esfuerzo. Junta tus manos y apriétalas entre tus muslos. Mejor así.
 
Y si después de la cena te invita a una copa y te intenta sobar descaradamente, no lo dudes. Huye. Y si antes le sueltas algún comentario que hiera su masculinidad, mejor. Y no te animamos a pegarle porque la violencia no nos gusta. Aunque se lo merezca.

Etiquetas: amorconsejosparejarelación

Continúa leyendo

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS