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¿Autochequeos en casa? Hazlo tú misma

Los autochequeos pueden ayudarte a detectar problemas de salud que están mostrando sus primeros síntomas.

Los autochequeos son un complemento esencial de los exámenes médicos y, en muchos casos, una eficaz forma de detectar problemas de salud que están mostrando sus primeros síntomas. Por eso, te conviene acostumbrarte a realizarlos de una forma habitual.

 

Examen postbronceado

Hazlo al volver de las vacaciones, para comprobar que no has sufrido ningún daño por la acción de los rayos solares. Ponte desnuda frente a un espejo (mejor que sea de cuerpo entero) e inspecciona a fondo tu piel, en especial la del escote, hombros, espalda, cara, brazos y piernas. Comprueba que no haya manchas oscuras o granitos pequeños y rojos. Detente en los lunares para ver si han cambiado de forma, color o tamaño. Si notas algo extraño, pide cita con el dermatólogo. Repite el examen cada 3 meses y siempre que tomes el sol.

 

Chequeo mamario

Realízalo una vez al mes, los días después de la regla. Túmbate en la cama con una almohada grande bajo la cabeza y los hombros, y uno de los brazos bajo la nuca. Recorre lentamente la mama con la mano contraria (la palma debe estar abierta), sin presionarla.

Examina del mismo modo la zona del músculo pectoral, la axila y, luego, haz lo mismo con la otra mama. Ponte de pie frente al espejo y mira si tus pechos tienen la forma y el volumen habituales; que no haya manchas y oquedades anómalas y que los pezones no hayan cambiado de color o supuren líquido.

 

Examina tu cara de vez en cuando

Mírate detenidamente al espejo con buena luz y observa que tus labios no estén muy resecos y cuarteados o que tengan alguna pupa. Saca la lengua para constatar que tiene buen color (ni blanquecina, ni oscura, ni muy roja). Mira si tus párpados están hinchados o tienes los ojos enrojecidos y ojeras no justificables.

 

Revisa tus dientes

Una vez a la semana, antes de lavártelos por la noche, coge un espejito de mano (en la farmacia venden espejos especiales para este examen) y mira los dientes por dentro. Fíjate si las encías están hinchadas, algo blanquecinas o muy rojas. Luego, con una cucharita de café golpea suavemente los dientes delanteros (de arriba y de abajo) para constatar que no te duelen. Después, enjuágate la boca con agua fría para comprobar tu sensibilidad dental. Si notas dolor, un diente muy sensible, un cambio en el color de las encías o éstas te sangran con el cepillado, pide hora en el dentista.

Etiquetas: bellezaconsejossaludwellness

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