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Descubre sus zonas erógenas

Conoce las principales zonas erógenas masculinas y aprende a estimularlas.

MUSLOS

Una de las zonas erógenas masculinas más olvidadas son los muslos. Como la parte superior de los muslos está cerca de las ingles, el flujo de sangre que llega a sus genitales también afecta y los sensibiliza. Antes del coito, bésalos suavemente o hazle cosquillas con tu pelo. Durante el acto y el orgasmo, se contraen y se tensan, así que, justo después del clímax, dale un masaje en toda la zona para relajar sus músculos. ¡Le encantará!

 

TESTÍCULOS

Cuando se excita, sus testículos se vuelven más sensibles y el escroto se contrae haciendo que aquellos se eleven y se peguen al cuerpo. Es una de las zonas erógenas masculinas que debes acariciar suave y lentamente al principio. Observarás que, cuanto más los estimulas, más suben. Cuando se encuentre muy excitado, sus "joyitas" estarán listas para un tratamiento más brusco, así que aumenta la presión sobre ellos. En cuanto alcance el orgasmo, los músculos que se encuentran cerca de la parte posterior del escroto se contraerán para ayudar a que el semen llegue al pene. En ese momento, prueba a apartar suavemente los testículos de su cuerpo. El truco suele tener resultados mágicos.

 

PENE

Cuando un hombre se excita, la sangre inunda los dos conductos que hay en el interior del pene. Lo mucho que se pueden hinchar dichos conductos determina el tamaño de su erección: algunos penes llegan a triplicar su medida mientras que otros apenas crecen. Una vez que se endurece, la sangre sigue bombeando para que la erección se mantenga. La parte interna de su pene y la punta reciben menos sangre, y eso las hace sorprendentemente sensibles. Le provocarás sensaciones increíbles si te recreas en esas zonas erógenas. Maximiza su placer durante el sexo oral haciendo lo siguiente: juega con tu lengua alrededor de la punta y, al mismo tiempo, mastúrbale con la mano presionando la parte interna del pene.

 

GLÁNDULAS SUPRARRENALES

Cuando está preparado para la acción, estas glándulas son las encargadas de liberar adrenalina en la sangre. El proceso acelera su pulso y su respiración. ¿Consecuencias? Sube su nivel de energía y se desinhibe. Por eso no te sorprendas si, durante el sexo, te dice algo inusualmente guarro o se comporta de manera más salvaje de lo que esperas.

 

PECHO

El estado de excitación provoca que la sangre fluya de sus músculos a la superficie de la piel, haciendo que se eleve la temperatura de su pecho, una de sus zonas erógenas masculinas. Los pezones se hinchan, endurecen y se vuelven más sensibles. Lámelos con suavidad al principio e incrementa la estimulación a medida que crezca su excitación. Termina pellizcándoselos con delicadeza cuando esté a punto de llegar al orgasmo. ¡Se volverá loco!

 

OJOS

Ver algo sexy activa la zona de su cerebro asociada al deseo, así que no te cortes durante los juegos previos. Por ejemplo, desnúdate lentamente ante él y mírale a los ojos durante el coito. Sus pupilas se dilatan cuando ve algo que le excita, y si las suyas lo están, significa que le gusta lo que haces. Los estudios demuestran, además, que las pupilas dilatadas resultan atractivas al sexo opuesto. Ver las suyas te pondrá como una moto.

 

NARIZ

Su circulación se acelera durante la fase de excitación, y su nariz, que está repleta de terminaciones nerviosas, se vuelve muy sensible. Las fosas nasales se contraen e hinchan, obligándole a respirar por la boca. Recorre su nariz con los labios o hazle cosquillas en la punta con las pestañas. Le parecerá delicioso. Ya sabes una de las zonas erógenas masculinas que nunca hubieras imaginado.

 

CORAZÓN

Al principio su corazón late deprisa y con fuerza para poder conseguir la tensión sexual necesaria para llegar al clímax. El inconveniente es que, cuando haya acumulado energía suficiente, querrá terminar lo antes posible. Si cambiáis de posición de vez en cuando sus latidos se ralentizarán y de esa manera durará más (y su orgasmo será mucho más intenso). En el momento del orgasmo, su pulso subirá a de 180 a 200 pulsaciones por minuto (en descanso es de 60 a 90 pulsaciones), y gradualmente volverá a su ritmo normal tras 10 o 15 minutos.

 

ESTÓMAGO

Que sienta mariposas en el estómago cuando está con una mujer que le gusta tiene un motivo: en el momento en que empieza a excitarse, las venas de su tripa se contraen y la sangre es reconducida al pene y músculos que lo rodean. Ese rápido riego sanguíneo es el que produce la agradable sensación, así que dibuja con la lengua una línea que vaya de la punta de su pene a sus abdominales para intensificarla.

 

TRASERO

Otra de las zonas erógenas por antonomasia. Su trasero (especialmente su ano), está lleno de terminaciones nerviosas que se vuelven más sensibles a medida que se acerca el orgasmo. Así que, si le gusta, préstale a esta zona toda la atención que merece. Si estáis en la posición del misionero, dibuja lentamente con la yema de los dedos círculos grandes en su trasero para comprobar si se siente cómodo mientras jugueteas con su "puerta trasera". Si le gusta, haz círculos cada vez más pequeños y más cerca del ano, ya que allí está la mayor concentración de terminaciones nerviosas.

 

PIES

Puede que te sorprenda pero sus pies -y especialmente los dedos- están conectados neurológicamente con el pene. Eso se debe a que la zona del cerebro que regula las sensaciones que se producen en los pies se encuentra al lado de la zona que controla su erección. Tocarle los pies -desde darle un masaje cuando las cosas se están poniendo calentitas a tirar de ellos unos instantes antes del orgasmo, estando tú encima y de espaldas a él- le mandará potentes señales al pene. Al eyacular, es posible que esas poderosas contracciones hagan que sus pies se arqueen y tiemblen descontrolados, e incluso que sus dedos se agarroten.

 

PERINEO

Cuando se excita, ese trocito de delicada piel que hay entre los tésticulos y el ano se hincha y se convierte en un punto caliente, permaneciendo hipersensible a lo largo de todo el acto. Presionar la zona con movimientos circulares durante los juegos previos o la penetración le producirá sensaciones intensísimas. Estimular el perineo significa también estimular su glándula prostática -es decir, el punto G masculino- que se encuentra justo encima en el interior de su cuerpo. ¡Un juego muy erótico con doble efecto!

 

COLUMNA VERTEBRAL

El sistema nervioso que se encuentra en la columna vertebral es una especie de guardia de tráfico de su cerebro. Sus funciones son las siguientes: a) llenar el pene de sangre y mantener la erección, b) acelerar los latidos del corazón y c) contraer rápidamente los músculos hasta que eyacule. Las terminaciones nerviosas de la columna también están conectadas directamente con las del pene, así que, durante los juegos previos, aráñale suavemente la espalda o masajéala con tus pechos. Notarás que es una de las zonas erógenas masculinas, los resultados serán inmediatos.

 

BOCA

Cuando se excita su saliva cambia, se hace más espesa y escasa. Dale un largo y húmedo beso y recorre sus dientes y sus encías con la lengua. Le resultará muy agradable y le aliviará la sequedad bucal.

 

CEREBRO

El cerebro libera sustancias químicas que condicionan lo que siente y desea durante la fase de excitación. Cuando la dopamina recorra su organismo te deseará con locura y será el momento perfecto para probar cualquier cosa que te apetezca. Estará receptivo a tu iniciativa y le encantará comprobar lo atrevida que puedes llegar a ser. Su cerebro se "apaga" momentáneamente después del orgasmo y, posteriormente, produce oxitocina. Lo notarás muy mimoso pero también ligeramente atontado.

 

OREJAS

Están repletas de terminaciones nerviosas, su piel es muy fina y no contienen ninguna masa muscular, lo que las vuelve hipersensibles al tacto. En estado de excitación sexual, el flujo de sangre que les llega las convierte en una zona perfecta para la estimulación. Mordisquea con suavidad sus lóbulos, verás cómo le pone.

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